Mira la mano de tu oponente para elegir una carta que no sea Oro, ésta y todas sus copias no pueden ser jugadas en el próximo turno.
El monje Ishatita abrió el cofre, se le dijo que Bastet no admitía intrusos, pero nadie escucha las viejas historias. Su mente es ahora parte del pantano más oscuro.